Archetype John Mayer X: cuando un sonido se vuelve vehículo
Una escucha personal antes de sacar conclusiones
Cuando salió el Archetype John Mayer X, sentí que no estaba frente a un sonido más, sino frente a algo que merecía ser escuchado con calma.
Había expectativa.
Y no solo por el plugin.
Hay sonidos que uno no elige de forma consciente, pero que se quedan. Que aparecen una y otra vez con los años y terminan siendo referencia, incluso cuando no los estás buscando. En mi caso, el sonido asociado a John Mayer es uno de esos.
No solo por los discos, sino por los conciertos que escuchaba cuando era más joven. Conciertos que, incluso hoy, siguen siendo muy poderosos. No únicamente por el tono, sino por la forma de tocar, por cómo el sonido deja espacio, por cómo una nota se sostiene sin prisa.
Con el tiempo entendí que ese sonido no solo me había marcado a mí. Basta escuchar a muchos guitarristas actuales para reconocer esa influencia. De una u otra forma, ese lenguaje se filtró en toda una generación. Por eso no es exagerado decir que hoy John Mayer es una de las leyendas vivas del instrumento.
Cuando un instrumento deja de ser solo sonido
Hay algo más que hace que esta prueba no sea neutral para mí.
Mi guitarra principal es una John Mayer.
Es la guitarra que más he tocado, la que aparece en muchas fotos, la que con el tiempo se volvió una extensión natural de mis manos. No es solo una referencia estética ni histórica: es una relación construida con los años.
Con ella no encontré simplemente el sonido de alguien más, sino un punto de partida. Un instrumento que me permitió construir mi propio sonido, que ha cambiado conmigo y que se volvió familiar a fuerza de usarla y ponerla a prueba en distintos espacios.
Es un instrumento vivo, uno con el que he experimentado y al que le he puesto mi mano y mi oído. Con el paso del tiempo dejó de ser una referencia externa para convertirse en un vehículo personal, uno que me dio espacio para explorar sin prisa las distintas posibilidades de la guitarra y encontrar, poco a poco, una voz propia.
Un instrumento que se adapta a las manos.
Un sonido que dialoga con la oreja de quien lo toca.
Una herramienta que no impone, sino que acompaña.
Con esa experiencia en la cabeza me acerqué a este plugin con curiosidad, más como una continuación natural de ese recorrido que como una prueba puntual. Me interesaba ver si, desde otro lugar, podía ofrecer un espacio similar: uno que dejara tocar, escuchar y moverse con libertad.
Por qué probar este sonido en vivo
Justamente por esa carga emocional y musical, decidí probar el plugin en vivo.
No para confirmar expectativas, sino para escuchar qué pasaba cuando me quedaba tocando. Cuando una nota se sostenía más de lo habitual. Cuando el sonido no tenía que impresionar, sino responder.
Lo que encontré fue una sensación muy clara: una definición y una sensibilidad poco comunes. Un sonido real, abierto, con tanto detalle que permite moverse entre muchos estilos sin sentir que estás forzando nada.
Ese nivel de claridad no empuja a tocar de cierta manera.
Te deja espacio para decidir.
Y eso, para mí, es una de las cualidades más importantes que puede tener una herramienta.
El live como espacio de escucha
Por eso prendí la cámara.
No para evaluar el plugin, sino para observarme tocando con él. Para notar si me daban ganas de quedarme ahí. Si el sonido se volvía un medio y no un obstáculo.
El live quedó registrado tal como ocurrió, sin edición ni guion, con aciertos y dudas incluidas:
https://youtu.be/8IFzugk-jAA
No es un veredicto.
No es una recomendación.
Es parte de un proceso que sigue abierto.
Seguir explorando
Más allá de si este plugin se queda o no en mi flujo de trabajo, lo que me interesa es haber confirmado algo que ya intuía: cuando un sonido es sensible, claro y honesto, se convierte en un espacio donde uno puede explorar sin límites de estilo.
El sonido no siempre es algo nuevo que se descubre.
A veces es algo que viene acompañándote desde hace años y reaparece cuando le das el tiempo suficiente.
Seguiré explorando esto en próximos en vivos, con este sonido y con otros. No para comparar, sino para entender qué me pide el instrumento cuando escucho con calma.
Cierre
Este texto no busca cerrar nada.
Solo dejar constancia de una conexión, de una escucha, y de un momento donde el sonido volvió a sentirse como un vehículo y no como un destino.
Este proyecto no ocurre solo aquí.
A veces, el proceso continúa por correo.

